No se olviden de Nick Drake
Ideal para acompañar ciertas melancolías inevitables o las tristezas mas devastadoras (Nick nos recuerda, en cada acorde, que no somos los únicos que estamos tristes). Recomendable para abrazar y ser abrazado. Más que útil para salir de la locura citadina con solo enterrarse los auriculares en las orejas y cerrar los ojos. También sumamente eficiente al momento de apagar el ruido de nuestras cabezas y adormecer los malos pensamientos. Tremendamente enficaz para rebelarse ante algún domingo invernal sin salir de la cama. O simplemente para sentirnos arruyados por el susurro de su voz en esos momentos en que sólo queremos estar quietos.
Con escasos tres discos de estudio y algunas compilaciones nos canta de alma a alma como si conociera el camino hacia el rincón más interno de quien escucha. No se pierdan, los que no lo conocen, de experimentar la tristeza luminosa de sus melodías en temas como “Wich Will” o “Pink Moon” del disco homónimo. Déjense caer en una tristeza menos luminosa, más bien corrosiva, en “Been smoking too long”. O emprender el viaje en una melancolía fantástica, de cuento de hadas en la fabulosa “Made to love magic”.
Este joven insomne e inmensamente triste, murió en el olvido a los 26 años de una sobredosis de antidepresivos. Se convirtió en uno de esos personajes tristemente irónicos, casi graciosos (al estilo chico Ostra), cuando Volkswagen usó uno de sus temas para una publicidad y de repente todos se hicieron la misma pregunta, la que se tendrían que haber hecho cuando estaba vivo susurrando desde el rincón del bar más vacío: ¿Quién carajo es ese tipo?. Desde entonces Drake es un cantautor de culto, sus discos se reeditan sin cesar y la gente no para de comprarlos.
A ese espíritu que vagó hasta en vida por los recovecos más profundos de la tristeza buscando que alguien lo escuche, rogando no caer en la eterna amnesia de la humanidad, sólo podemos decirle que descanse, ya que nunca lo olvidaremos.
abril 26, 2011 a 2:10 pm
Groso Nick Drake. Muy otoñal. Me acuerdo de un documental en Bafici… primer acercamiento.
abril 27, 2011 a 8:07 pm
Recuerdo ese documental, recuerdo un container de carilinas acompañando ese momento.
Y si, lo que más me gusta del otoño es su música.